Hola!
Bueno, espero que me quede bien. Decidí incluir a DM y a Manigoldo al ver que al parecer utilizarían a todos los dorados. Dejaré que
@ardelia y
@samara narren lo de DT, me gustaría mucho leer eso. XD Bueno, comenzamos:
Una vez que pasaran las primeras tres casas, en menos de cinco minutos las jóvenes dirigieron su vista a la cima de las escaleras que tenían aún que subir. Con una mueca de dolor, carolinita se sentó al pie de un escalón para quitarse los zapatos; - ¡No puede ser! Y aún faltan nueve casas más y ya me cansé.
-Por eso te dije que no trajeras tacón de diez centímetros – Le respondió Artemis al pararse frente a ella. - ¿por qué crees que me llevé estas botas? – Señaló aquellas de montaña que llevaba. – Je je. La comodidad y prevención ante todo.
- Es fácil para ti que cada vez que visitamos este tipo de lugares te vistes con pantalón deportivo de cargo, playera de tirantes y sombrero vaquero, ni pareces reportera, como si fueses la heredera de Indiana Jones. Pero si nada más te falta el látigo.
- ¡Hey! Eso se debe a otra cosa. Vamos. – Le tendió la mano. – Si te vestiste con esa minifalda y todo el traje al estilo miss sexy fue para impresionar a los dorados no? ¿Acaso ya te cansaste? Solo imagina la cara de los demás signos al verte. - Y con estas palabras dichas, la chica se levantó en un dos por tres y animosamente comenzó a subir las escaleras. - ¡Muy bien, a la carga! – Dijo. Así reanudaron su camino.
-Apropósito Artemis, - Dijo Ardelia extrañada después de unos instantes andando en silencio. – Veo que llevas algo que hace bulto en esa mochila deportiva de lona, ¿Qué es?
- ¡Ah! – Respondió algo sorprendida de que le preguntara. Ya estaban en la cima justo frente al templo. – Bueno esto es…
-¡Oigan ustedes! – Alguien gritó tras ellas. Al volverse, las chicas vieron al caballero de dorada armadura ante ellas, llevaba la mano izquierda a la cintura y su dedo índice derecho levantado a la altura del rostro. De este emanaba un aura azul brillante. Una amplia sonrisa de desfachatez surcaba el rostro de Manigoldo. Con una ceja levantada se percató de las visitas. - ¡Vaya, vaya! Hasta que la gran Athena escuchó mis ruegos y unas lindas chicas han venido por aquí, ¿Eh?
- Saludos al gran guardián del templo de Cáncer. – Dijo Samara.
- Es una lástima niña. – Es cucharon que al paso salía otra voz del recinto. Un segundo dorado con los brazos cruzados salía a su encuentro. – Pero esta casa no es tan blanda como las de abajo. – Su sonrisa era fría y tétrica, nada parecida a la de Manigoldo. – Tendrán que vencerme si quieren seguir. Aunque dudo que unas hembras tan débiles como ustedes lleguen a hacerme un simple rasguño. Al fin de al cabo, solo son mujeres. – Terminó con desprecio.
- Eres un cabrón Death Mask. – Manigoldo torció la boca. – Ya deja esa puta mierda de la que hablas, y deja a estas lindas señoritas que yo me encargo…¿Ah? – Arqueó las cejas confundido y buscando. - ¿Pero qué no falta una?
- Wow, qué bien. Bravo Manigoldo. – Aplaudió DM en tono sarcástico. – Me dices que deje esta mierda, pero ya has dejado escapar a una. Qué vergüenza eres para la noble casa de cáncer.
- Bah, por lo menos no me dedico a extinguir la vida de niños inocentes para demostrar que soy el más fuerte. – Lo miró con desdén. – Yo sí tengo pelotas. Y céjame decirte que son enormes, Eunuco.
- ¿Quieres que volvamos a pelear y demostrarte quién es el mejor? – De su cosmos emanaban ya las ondas infernales.
- Si quieres que te vuelva a ganar, por mí está bien niñato. – La sonrisa jamás desapareció.
- Estúpido, eso fue porque me calló una enorme roca encima.
- Échale la culpa a las estructuras pequeño Ángelo. Si no fuera por esas almas, la construcción no se debilitaría y no se derrumbaría.
- Vaya que tienes bolas al llamarme así “Mani…” – Se burló. – “ta.”
- ¡Vamos so cabrón de mierda je je! – Ya los cosmos de ambos hacían temblar el piso cuando en eso oyeron una voz:
- ¡Artemis! – Gritó Ardelia. Ambos se detuvieron de golpe y miraron en dirección al templo. Sí, la chica que faltaba se adelantó decidida al interior. Vieron la punta del sombrero desaparecer tras las sombras. A lo que Manigoldo entró tranquilamente
- ¡Hey bonita! – La llamó. - ¿qué no sabes que es de mala educación entrar así en casas de las personas, sin su permiso? – Pero ella ni se inmutó, pues se encontraba de espaldas admirando una columna del templo que llamó su atención al igual que el agrietado techo.
- Veo que por la falta de mantenimiento este lugar está a punto de derrumbarse. – Dijo posando una mano sobre la columna. – Es una lástima.
El caballero frunció el ceño sorprendido, nunca, ninguna chica en su vida había ignorado su presencia como aquella, y menos aun dándole la espalda, así que recomponiendo su sonrisa altanera se colocó frente a ella recargando el codo en la columna y apoyando la mano en su mejilla, pero seguía manteniendo la otra en la cintura. – Eso se debe al hijo de puta que está allá afuera. Le dije que no siguiera recolectando almas. Pero sus vicios pueden más con él. Así que dividí la casa en dos. Así él puede hacer con su lado lo que quiera. Pero la estructura arquitectónica no soporta tanto dolor de esas almas.
– Ya veo. – Su vista viajó por toda la estancia alrededor. – Este templo es tan bello como el sitio arqueológico que compone todo el Partenón.
-Oye guapa, - El santo tomó el sombrero estilo vaquero de la chica y se lo puso, y convencido de que solo así podría llamar su atención, descubrió el cabello lacio castaño chocolate y los ojos negro intenso de ella que finalmente lo miraban. – será mejor que tú y tus amigas den media vuelta y regresen por donde vinieron. Ese maldito maniático no distingue entre civiles y guerreros, le importa poca cosa a quién arrasa en su camino, y no me gustaría que unas niñas tan lindas y frágiles como ustedes resulten heridas por ese sujeto.
Ella le observó detenidamente. El sombrero le quedaba mal colocado encima de la careta de la armadura. Lentamente acercó las manos al rostro, deslizó los dedos por encima de las mejillas y la tomó haciendo que el sombrero cayera encima de los ojos del hombre, a lo que su sonrisa se borró. - ¡Oye! – Torció la boca mientras que con un dedo índice alzaba el sombrero para despejar la vista. - ¿Pero qué crees que…?
-¡Fascinante! – Ella dio vuelta a aquél ornamento de oro y lo examinó con cuidado. – Nunca pensé ver una de estas tan cerca. Realmente los herreros de Jamil han hecho un buen trabajo.
- Hey. – Tomó la mano que sostenía el objeto. - ¿Acaso no te han dicho algo sobre violar el espacio personal de la gente?
- ¡Ah! Lo siento, discúlpeme. – Inclinó la cabeza en señal de respeto tras devolverle el objeto. – Pero como usted tomó mi sombrero sin permiso, pues… - A esto se lo quitó para ponérselo. – Bien. Déjeme explicarle que nosotras estamos aquí por…
- Sé el por qué están aquí. – Dijo tras colocarse la careta. – Pero me temo que no puedo dejarlas pasar.
- Pero ¿Por qué?
- Porque uno: - La interrumpió. – Tengo órdenes específicas de no dejar pasar a nadie a menos que el patriarca lo autorice.
- Pero verá, me gustaría mucho hacerle una entrevista acerca de esa peculiar conexión con la muerte…
- Y dos: no entiendo cómo lograron pasar hasta aquí, si se supone este lugar ha sido vedado para las personas comunes. Ya váyanse, tengo que ajustar cuentas con ese. – Dio media vuelta y ya se retiraba cuando ella le jalaba del brazo. - ¿Eh?
Lo jaló con fuerza hacia sí quedando cuerpo acuerpo y lo azotó contra la columna. - ¿Pero qué haces? – Le sonrió maliciosamente. - ¿Eh? – Pero en ese momento el techo se oyó agrietarse y comenzó a caer en pedazos hasta que una gran piedra cayó donde segundos antes estaba parado. Si no fuera porque lo jaló…
-Te dije que se estaba deteriorando este lugar rápidamente. – Le dijo agitada. Ambos tenían los rostros muy cerca uno del otro.
- No creas que me salvaste. – Su sonrisa brilló mientras movía los ojos analizando su rostro. – Sabía que se estaba cayendo a pedazos.
- Je. – También le sonrió. – Eres un maldito soberbio y muy caprichoso, ¿sabías?
- ¿ah sí?
- Sí. – A esto pronto se agachó frente a él. Pero su sonrisa triunfal se desvaneció de golpe al ver con decepción que ella volvía a ponerse de pie con una grabadora en la mano. – Quieras o no que te salve se quedar un poco aturdido. Y creo, amigo mío, me debes una entrevista. – Sonrió triunfal.
- Je. Muy bien, debo admitir que… - Pero en ese omento ya no la miraba, sus ojos se abrieron como platos de golpe. - ¡Cuidado! – Gritó. En ese momento la tomó por la cintura y la alzó. Cubriéndola con su cuerpo ambos se hacharon para atrás rodando por el suelo que temblaba, en dirección opuesta mientras la casa de Cáncer se derrumbaba encima de ellos. Lo último que la chica escuchó fue a sus compañeras gritando su nombre angustiadas. Luego el polvo se disipó.
- ¡AAAAaaahh! – Un golpe y luego una explosión. DM lo había provocado al querer atacar a Manigoldo desprevenido. - ¡ONDAS INFERNALES!
- ¡Yo voy a mostrarte las verdaderas Ondas Infernales Pendejo! – De entre los escombros Manigoldo de un golpe se liberó y emanaba su cosmos.
- ¡Adelante estúpido! – Rió DM. - Te espero en MI casa, ¡JAJAJAJAJA! – Su sonrisa tétrica hizo eco mientras su silueta desaparecía tras la parte de la casa que aún quedaba intacta.
- ¡Maldito! – Pero no se había olvidado de aquello que protegía, así que se agachó para ver. - ¿Te encuentras bien? – Ofreció su mano para ayudarla a levantarse.
-¡Cof, cof, cof! – Tosía el polvo. – Sí, yo… ¡cof!... me encuentro… ¡Cof!... me encuentro bien. – Se sacudió el polvo, y de la cabeza se acomodó el sombrero. – Muchas gracias pero…
- No sabes cómo me gustaría que me hicieras esa entrevista. – Le sonrió mientras
Le ayudaba a sacudirse el polvo del sombrero. – Pero por ahora tendrás que disculparme, porque voy a ocuparme de ese bastardo.
-Así que, - Se sacudió por última vez la ropa. – ¿debo entender con esto que me dejarás pasar?
- Je, ¿Y quién ha dicho tal cosa?
- Oh, vamos. – deslizó un dedo sobre el pecho de la armadura. – Y a cambio te daré un obsequio.
- ¿Qué obsequio?
- Esto. – De la mochila sacó aquello que hacía bulto. Y se lo puso en la palma de la mano.
- ¿Qué es esto? – Miró Manigoldo sin comprender
- Son calaveras de chocolate, azúcar y palanqueta. De donde vengo es una tradición para acompañar a los muertos cada vez que vienen a nuestro mundo. Me pareció apropiado viniendo de Cáncer. Originalmente eran para Death Mask, pero puesto que intentó matarme pues…
- ¿Y crees que con unos simples dulces vas a sobornarme como a un niño? – Pero sin embargo, aquellos dulces le llamaban la curiosidad. – Vamos, ¿Por quién me tomas?
- Entonces dime, ¿qué quieres? – Lo miró expectante.
- ¿Qué estás dispuesta a darme a cambio? – Le sonrió otra vez malicioso. A lo que ella, sonriendo también, rodeó su cintura con los brazos hasta quedar a las espaldas del caballero. A lo lejos, hacía rato se había disipado el polvo, y las otras tres chicas vieron con alegría que su compañera se encontraba intacta frente al Caballero de Cáncer. De pronto quedaron boquiabiertas al ver cómo de perfil ella se acercaba al cuello de este y escondía su rostro atrás, a lo que él cerró los ojos y rió mientras inclinaba la cabeza a su altura; ella le había dicho algo al oído. Luego ambos se vieron al rostro. Ella entonces volteó a ver a las chicas, y les indicó con la mano que se acercaran. Aturdidas obedecieron.
- Bien. Nos vamos. – Dijo finalmente y llevándose la mochila al hombro. Ellas, sin saber cómo reaccionar, simplemente se alejaron en dirección a las escaleras del otro lado de la casa para ir al siguiente nivel.
- ¡Hey, hey, hey! Espera un momento bonita. – trató de llamarlas Manigoldo. – No recuerdo que esto haya sido parte del trato. Según sé solo te permití pasar a ti… ¿Eh? – Trató de moverse, pero un brazo no le respondió. Pronto vio que este estaba sujeto a una cadena clavada en la pared en la parte del muro que aún quedaba en pie. Ella lo había encadenado.
- Sí, lo sé. – Mientras las otras tres se alejaban, ella se detuvo para de lejos dar una cabezada en señal de despedida. – Pero créeme cuando te digo que en serio te compensaré. – Le respondió con una risa sugerente mientras volvía a su camino.
- Muy bien guapa. – Le contestó elevando la voz. – Recuerda que me la debes. Te estaré esperando, ¿eh?
- Ok.
- Je. – cerró los ojos. “Ya no te librarás tan fácilmente de mi”, pensó. Pronto la cadena cayó hecha pedazos al suelo. Pudo liberarse en cualquier momento, pero al parecer no quiso hacerlo hasta que ellas se fueron. Del suelo pronto recogió las calaveras de dulce que ella le había dejado en pago. La observó, y un segundo después se adentraba en la oscuridad de la otra parte del templo. Con la mano en la cintura gritaba: - ¡Ángelo, cariño, ya llegué amor! – Destrozó en la palma la calavera estrujándola con el puño. - ¡Voy a hacerte pedazos desgraciado! – de su dedo emanaban la energía azul celeste de su cosmos. - Vamos pedazo de basura, ¡Jajajajaja!
-Y, ¿Qué le prometiste Artemis? – Preguntó Samara al final, y le dio un suave codazo en el brazo. - ¿Qué le dijiste para que nos dejara pasar? – Sonrió pícara.
- Bueno, solo le dije que, como en mi otra profesión sé restaurar y conservar objetos, después le ayudaría a reconstruir el templo de Cáncer si derrotaba a Death Mask.
- ¿Solo eso? – Carolinita guiñó un ojo y rió.
- ¿Qué quieres decir?
- Que no creemos que su cuota sea tan baja considerando su reputación y carácter. – Rió Ardelia.
- Ok. – Suspiró Artemis. – Diré que aparte me concederá una entrevista.
- ¡Genial! – Contestó Samara. – Así podremos saber más de los Caballeros de Cáncer y ese culto a la muerte.
- Sí. Pero la cosa es que me dijo que me la concedería solo después de que le ayudara en su templo a solas y le llevara más dulces. – Ella siguió su camino escaleras arriba, pero notando que las otras se detuvieron de golpe, las miró. - ¿Qué pasa? – Parpadeó.
- Nada. – Dijeron al unísono mientras seguían subiendo. Pero ella apenas podía ocultar una sonrisa tras la sombra del sombrero en su camino al próximo templo de Leo.
Bien. Aquí mi versión de Cáncer. Ahora a
@ardelia y a
@samara les toca la parte de DT. =D
Espero haber mantenido la esencia de los personajes y no exagerar demasiado. En verdad me tardé y me cansé, pero quedo satisfecha por mi relato.
A lo que sigue. Nos vemos.
Saludos a todos!! xD.